La semana pasada Steve Jobs renunció oficialmente como CEO de Apple y fue sustituido por Tim Cook, quien ha sido responsable de cubrirlo durante sus ausencias por razones médicas, como lo venía haciendo desde principios de 2011. Algo bastante conveniente para Apple porque en la operación de la compañía la transición fue bastante fluida.
Su renuncia provocó varios impactos como la caida de las acciones de Apple en un poco más del 5%; pero también reavivó las "guerras" entre sistemas operativos. En las redes sociales empezaron a circular temas en donde se discutía si Windows era una basura o si Mac era muy caro; y, obviamente, si Linux era mejor pero era sólo para Nerds, etc.
